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El fútbol español debe casi 360.000 millones de pesetas

LAS FINANZAS, A EXAMEN 20/08/2006 La Voz de Galicia

Estos 2.156 millones de euros significan multiplicar por diez la cifra que le perdonó el Gobierno por medio del Plan de Saneamiento de 1992


(Firma: Tomás García | Lugar: redacción)

Tres lustros después del Plan de Saneamiento de 1992, que permitió al fútbol profesional enjugar deudas por valor de 20.000 millones de pesetas, los clubes españoles vuelven a estar al borde de la quiebra, con una deuda que casi multiplica por diez a la cifra condonada por la Administración. El endeudamiento de los equipos de Primera y Segunda asciende, según los balances cerrados a 31 de julio del 2004 -última documentación disponible- a 2.156 millones de euros -casi 360.000 millones de pesetas-.

El 53% de esos pasivos son exigibles a corto plazo y la mitad de los clubes de Primera tienen, según las propias cuentas auditadas y entregadas a la Liga de Fútbol Profesional, un fondo de maniobra negativo. O, lo que es lo mismo, su caja no da abasto a pagar los compromisos inmediatos.

El club más endeudado es el Real Madrid, al que Florentino Pérez dejó con unas partidas acreedoras que rozan los 400 millones de euros (66.000 millones de pesetas). Para analizar las finanzas del Madrid, no obstante, hay que tener en cuenta que al cierre de la temporada 2003/2004 había casi 160 millones (26.600 millones de pesetas) en la caja blanca. Deportivo y Celta ocupan el cuarto y el undécimo lugar en la lista de sociedades más endeudadas, con 162 y 53,8 millones de euros (27.000 y 9.000 millones de pesetas), respectivamente.

Para hacer frente a todas estas obligaciones, los clubes han tenido que echar mano de artificios contables con los que engordar el activo y evitar llegar a la quiebra técnica. En la fecha analizada, sólo cuatro equipos -Zaragoza, Sevilla, Racing y Getafe- se encontraban en esta situación, que legalmente obliga a convocar una ampliación de capital y, en caso de que no se cubra, a acogerse a un proceso de intervención judicial.

El principal recurso de los gestores del fútbol español ha sido contabilizar como activo inmaterial el precio de los futbolistas por los que han pagado traspaso. Hasta 1996, el valor de los bienes tangibles de los clubes -estadios, ciudades deportivas, sedes sociales, etc.- era mayor que el del patrimonio intangible, formado sobre todo por el valor de los jugadores. Esta tendencia cambió a partir de la temporada 1995/1996, en la que se produjo la guerra por los derechos televisivos y se inició el mayor período inflacionista de la historia del fútbol español. En plena era alcista, durante la temporada 2000/01, el valor del inmovilizado inmaterial llegó casi a triplicar al de los bienes materiales. Para el profesor Plácido Rodríguez, ex presidente del Sporting, catedrático de Economía y miembro de la Asociación Internacional de la Economía del Deporte, esta política «es un desastre, porque con un activo tan volátil no es posible hacer frente al pasivo».

Actualmente, esa dinámica se ha corregido, y a finales del 2004 el valor de los jugadores ya sólo duplicaba al del patrimonio real. En ese cambio de tendencia ha sido fundamental la política financiera empleada por el Madrid en los últimos años. A diferencia de lo que hacen la mayoría de clubes, la entidad blanca no incluye a sus galácticos en el activo como un bien intangible; los paga al contado y, a efectos contables, los considera un gasto del ejercicio correspondiente. Las diferencias se han recortado también debido a que los clubes, en conjunto, han multiplicado su patrimonio real, con operaciones como la recalificación de la Ciudad Deportiva del Madrid.

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