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Lendoiro también quiere que "su pan y circo" lo paguen las Instituciones: ¿qué harán?

REPORTAJE.

De ´Superdepor´ a ´Superdepre´

El conjunto gallego se hunde en los puestos de descenso envuelto en una crisis económica que ahoga a la entidad El club, en venta desde el miércoles, acumula 146 millones de deuda y ´coquetea´ con el descenso.

08/12/2007 JUAN LUIS RODRÍGUEZ

 

Hace tres años y medio el Depor se quedó a un gol de la final de Champions. Le eliminó en Riazor el Oporto. Ahí acabó un lustro memorable en el que se festejó una Liga, la Copa del centenariazo en el Bernabéu y dos Supercopas. Irureta fue el artífice del éxito, dando continuidad al Superdepor de Arsenio que a mediados de los 90 pasó de la 2ª A a disputar la Liga a Barça y Madrid. Ahora el Depor es otro. Riazor recibió el domingo ante Osasuna a 10.000 personas. Los abonados han bajado un 60% y el equipo está en descenso por primera vez en 18 años.

En vísperas de aquella semifinal de Champions, mientras Europa miraba hacia A Coruña, Lendoiro sabía que el club iba a tener problemas sin una inyección económica y lanzó una ampliación. Buscaba 60 millones de euros. Los estatutos estipulaban que nadie podía acumular más del 1% de las acciones. Fue la fórmula que encontró Lendoiro cuando en 1992 tocó convertirse en SA para mantener el control sin rascarse el bolsillo. Entonces el capital se cubrió con las aportaciones de 16.000 accionistas y Lendoiro se blindó en la presidencia para llevar al club a tocar el cielo en la época de vacas gordas. 12 años después, con telarañas en la caja, quiso repetir la jugada, pero apenas logró tres de los 60 millones que buscaba.

Ya pocos creen en él. La sensación en A Coruña es de que la entidad ha vivido por encima de sus posibilidades. Fracasado el plan A con los aficionados, Lendoiro busca alternativas en el dinero público. Algunas causan estupor, como la de intentar que el Ayuntamiento recalifique un estadio de propiedad municipal y compense por ello al club. "No podemos sobrevivir sin ayuda institucional", clama Lendoiro. Eso sí: su sueldo, el 1% del presupuesto, le permite embolsarse 3.000 euros diarios. Acuciado por la necesidad, el dirigente más longevo (20 años en el cargo), promovió un cambio de estatutos para abolir la limitación del 1% que impedía la entrada de dinero fresco. Buscó un inversor de su gusto, pero los plazos se han cumplido y desde el miércoles hay barra libre para quien quiera adquirir acciones. 34 millones serían suficientes para controlar el 51%, pero el inversor también adquirirá la deuda de 146 millones.

La crisis económica ha terminado repercutiendo en el equipo. Donde antes jugaban Fran y Djalminha, ahora lo hacen Cristian y Verdú; Bodipo hace de Makaay; y al gran Mauro Silva lo suple De Guzmán, un canadiense de origen filipino. Tras la marcha de Irureta, Lendoiro se entregó a Caparrós, que en Sevilla supo crecer con una economía de guerra. El andaluz, viendo que la caja seguía vacía, se marchó. Llegó entonces Lotina. "Vamos a jugar al fútbol", dijo. Pero el talento escasea.

Nada de esto puede aún con Lendoiro, que esta misma semana ha recordado que hay nivel para estar en mitad de tabla. Pero en A Coruña todos miran hacia el pozo que se acerca, aunque el sentir de la afición es que no caben reproches al dirigente que sacó al club de 2ª y le hizo vivir un sueño. Por muy abrupto que sea el despertar.

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