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Planteamiento impresentable, pero atentos a la respuesta institucional

El Celta pide que las instituciones le saquen de la quiebra económica

El club vigués reconoce sus graves problemas financieros y asegura que los superará con ayuda pública

Las cuentas anuales de la sociedad deportiva viguesa reconocen una deuda de casi 84 millones de euros

El Celta reconoció ayer a través de un comunicado oficial que su situación económica es «difícil», y que como había señalado a este diario su presidente Carlos Mouriño, para seguir siendo viable necesita por un lado una ampliación de capital, y por otro que las entidades y las instituciones de la ciudad le saquen de la quiebra.

Los dirigentes del club vigués buscan el sentimentalismo de los aficionados para pedir apoyo externo sin explicar que la mala dirección económica que ha tenido en estos últimos años le han llevado a reconocer una deuda de casi 84 millones de euros (13.976.000.000 pesetas). «El Celta es patrimonio de todos los vigueses, forma parte de la identidad de la ciudad y contribuye de forma decisiva a proyectar la imagen de Vigo en el exterior. La actual dirección del equipo asume con responsabilidad dotar al club de una estructura deportiva y económica sólida y estable, que asegure su futuro. En esa línea se trabaja».

En este comunicado no aportan ningún dato económico y solo hacen referencia a que todos los accionistas desde el pasado día 2 de noviembre tienen a su disposición las cuentas auditadas del último ejercicio en las que «se refleja la situación fiel de la sociedad deportiva y su situación patrimonial».

En dichas cuentas prevén un déficit de 11 millones de euros salvo que se produzca alguna venta que ahora mismo no es posible predecir. Esos once millones, por ejemplo, son los que tenía el Birmingham de cláusula de compra por Borja Oubiña. El medio centro se ha lesionado de gravedad por lo que se deducen que eso ya no se producirá pero hay que recordar que el Benfica ofreció una cantidad similar y el jugador no fue vendido sino cedido posteriormente a Inglaterra.

La ampliación del capital social sería de 12,6 millones de euros (casi dos mil cien millones de pesetas. De este modo, el club vigués pretende evitar la persistencia de la causa de disolución. Esta fórmula permitiría en el mejor de los casos ingresar unos 50 millones de euros (8.319.000.00 millones de pesetas), ya que las acciones tendrían un valor nominal de 60,101 euros y con una prima de emisión total de 180 euros por acción.

El club vigués además de esta ampliación de capital, es consciente de que que necesitará más ayuda para seguir en funcionamiento. Por eso en su comunicado de ayer señala que «en los próximos días, la dirección del club mantendrá diversos encuentros con representantes de instituciones y entidades de la ciudad, a las que presentará de primera mano su proyecto deportivo de futuro y a las que pedirá su apoyo para hacer del Celta un equipo fuerte», luego añaden que deportiva y económicamente.

En la memoria económica también se reconoce que la deuda contraída por el Celta con Carlos Mouriño asciende a un millón de euros. Sin embargo, la verdadera deuda es de 2,2 millones de euros, si bien en el balance económico que se hace ahora solo se incluye lo que aportó hasta el pasado 30 de junio. El presidente céltico está representado en la sociedad por Moutanes S. L., empresa al Celta y también a la Fundación del club vigués. También se reconoce que Mouriño posee el 39,84% de las acciones del club vigués.

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